Cuando la burocracia le tiene miedo al puedo

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Cuando la Burocracia le tiene Miedo al Pueblo.
Cristian Granados.

Triste Reacción de Morena Jalisco.

Algo profundamente grave está ocurriendo dentro de Morena en el Estado de Jalisco. Y no, no hablamos únicamente de pleitos internos, disputas por candidaturas o diferencias entre grupos políticos. Hablamos de algo mucho más delicado: el abandono de los principios que dieron origen a la Cuarta Transformación.

Porque cuando un movimiento popular comienza a parecerse a aquello contra lo que luchaba, entonces el problema ya no es electoral. Es moral, ideológico y profundamente político.

En Puerto Vallarta hoy vemos a los viejos vicios de la política mexicana disfrazados de “morenismo”. Caciques reciclados, chapulines oportunistas, dinosaurios del sistema y operadores pragmáticos disputándose espacios de poder mientras las bases populares son relegadas, utilizadas y olvidadas.

Y desde este espacio debemos dejar algo muy claro: en El Revolucionario Periódico no estamos a favor ni de un grupo ni de otro. No defendemos familias políticas, tribus internas ni acuerdos de cúpula. Defendemos principios. Defendemos valores. Defendemos la dignidad política del Pueblo organizado.

Porque mientras algunos grupos locales buscan construir fuerza territorial convocando reuniones y estructuras, la dirigencia estatal de Morena decidió responder de la peor manera posible: desacreditando, invalidando y prácticamente criminalizando la organización política desde abajo.

Más allá de si es falso o verdadero que la llamada “Familia Michel” convocó este fin de semana a una reunión de coordinación utilizando el logotipo de Morena. La reacción del Comité Ejecutivo Estatal, encabezado por Érika Pérez y bajo la influencia política de Carlos Lomelí, es de profunda vergüenza, emitir un comunicado intentando deslegitimar el encuentro, asegurando que se trata de una reunión “falsa” o no reconocida oficialmente viola el estatuto y la verdadera mística del movimiento.

Pero aquí aparece una contradicción brutal.

¿Desde cuándo el Pueblo necesita permiso de una burocracia partidista para reunirse?

¿Desde cuándo la organización popular debe esperar el visto bueno de un comité estatal para ejercer un derecho constitucional?

La Constitución Mexicana protege claramente la libre reunión y la libre organización política. Pero además, Morena nació justamente como un movimiento que decía poner al Pueblo por encima de las estructuras burocráticas. “El Pueblo manda”, repitieron durante años.

Entonces, si el Pueblo manda… ¿por qué ahora ciertos dirigentes actúan como dueños del movimiento?

Ese es el verdadero problema de fondo.

Muchos de quienes hoy controlan Morena Jalisco no vienen de las luchas históricas de la izquierda mexicana. No conocen el trabajo territorial, no entienden la organización popular y jamás arriesgaron nada durante los años más difíciles de resistencia política. Llegaron cuando el movimiento ya era poder. Y desde entonces comenzaron a comportarse como administradores de franquicias electorales.

Por eso hoy vemos decisiones desesperadas, incoherentes y profundamente antiestatales incluso dentro de la propia lógica morenista.

Porque desacreditar la reunión política de ciudadanos organizados no solamente contradice el discurso de transformación; también revela miedo.

Miedo a perder el control.

Miedo a que las bases despierten.

Miedo a que el Pueblo recuerde que Morena no le pertenece a una cúpula.

Y mientras todo esto ocurre, crece la preocupación dentro del propio movimiento por las presuntas negociaciones que ciertos grupos políticos estarían intentando construir con personajes vinculados a intereses oscuros y estructuras de poder profundamente cuestionadas. Esa situación tiene alarmadas a muchas personas honestas dentro de la militancia.

Pero el problema tampoco se resolverá sustituyendo una cúpula por otra.

La solución no está en cambiar de patrón político.

La solución está en recuperar los principios.

Porque Morena no nació para convertirse en refugio de oportunistas ni en agencia de colocaciones electorales. Morena nació de una lucha social gigantesca encabezada por millones de mexicanos hartos de corrupción, privilegios y simulación.

La verdadera llama obradorista nunca estuvo en las oficinas con aire acondicionado ni en los comunicados burocráticos. Está en el Pueblo de a pie. En las mujeres trabajadoras. En los jóvenes conscientes. En los adultos mayores que defendieron el voto. En quienes caminaron colonias, tocaron puertas y resistieron años de ataques mediáticos cuando era peligroso declararse de izquierda.

Ese es el verdadero morenismo.

No el de los acuerdos en lo oscurito.

No el de las tribus políticas.

No el de quienes usan el movimiento para construir carreras personales.

El Humanismo Mexicano no puede reducirse a propaganda de campaña. Debe convertirse en práctica política cotidiana. Y eso significa escuchar al Pueblo, respetar su capacidad organizativa y entender que ningún comité estatal está por encima de la consciencia popular.

Porque si Morena olvida que nació del Pueblo, entonces terminará pareciéndose demasiado a aquello que prometió combatir.

Y cuando un movimiento pierde sus principios, comienza lentamente a perder también su alma.

Cristian Granados.

Redacción de El Revolucionario
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