El Partido del Pueblo… Secuestrado por las Cúpulas.
La reciente Asamblea de los Comités Seccionales de Morena en Puerto Vallarta terminó exhibiendo una profunda crisis interna dentro del movimiento político que durante años se presentó como la esperanza democrática del pueblo mexicano. Lo que debía ser un ejercicio de organización partidista terminó convirtiéndose, según múltiples voces internas, en un espectáculo de imposiciones, simulación y control cupular.

Desde el inicio, la convocatoria generó inconformidad entre la militancia de base. La asamblea fue anunciada como un encuentro exclusivo para Presidentes, Presidentas, Secretarios y Secretarias de los Comités Seccionales de Morena en Puerto Vallarta, dejando fuera a buena parte de la militancia activa que durante años ha construido territorialmente al movimiento.
La exclusión no pasó desapercibida. Muchos militantes cuestionaron cómo un partido que nació proclamando “el pueblo manda” hoy parece cerrar las puertas precisamente al pueblo organizado. La narrativa de apertura democrática que impulsó históricamente al obradorismo parece cada vez más distante de la realidad interna que vive Morena Jalisco.
De acuerdo con la información emitida desde estructuras nacionales del partido, uno de los objetivos centrales de la asamblea era avanzar en la elección de la Presidencia del Consejo Municipal de Morena en Puerto Vallarta. Sin embargo, los hechos ocurridos durante la jornada terminaron provocando todavía más cuestionamientos.
Uno de los aspectos más polémicos fue el ingreso de personas que, según denunciaron asistentes, ni siquiera pertenecían formalmente a Morena o no contaban con afiliación partidista. Mientras a militantes históricos se les restringía la participación, personajes externos podían entrar sin mayores obstáculos.
Pero las contradicciones no terminaron ahí.
Aunque supuestamente los aspirantes a futuras candidaturas no debían participar directamente en la dinámica de la asamblea, el personaje conocido como Ra Aguilar asistió libremente y operó políticamente dentro del encuentro sin ninguna limitación visible. Su presencia encendió aún más las tensiones internas debido a que distintos grupos lo identifican como el “delfín político” impulsado por Carlos Lomelí Bolaños, actual Presidente del Consejo Estatal de Morena en Jalisco.
Y precisamente fue el papel del Doctor Lomelí el que terminó convirtiéndose en el centro de la controversia.
Diversos asistentes acusaron que Carlos Lomelí habría ignorado el mensaje y el espíritu de la convocatoria emitida desde el Comité Ejecutivo Nacional, utilizando en cambio la estructura territorial y los llamados COTs para promover políticamente a su grupo interno y operar a favor de Ra Aguilar.
Para muchos militantes, lo ocurrido representa una señal alarmante del deterioro institucional al interior de Morena Jalisco. Un partido que surgió denunciando las viejas prácticas del PRI y del PAN hoy enfrenta acusaciones internas de reproducir exactamente los mismos métodos: imposiciones, control de estructuras, exclusión de las bases y construcción de candidaturas desde las cúpulas.
Las críticas también apuntan hacia el creciente desplazamiento del perfil popular que alguna vez caracterizó a Morena. Militantes inconformes denuncian que en Puerto Vallarta cada vez existe mayor presencia de “chapulines” políticos, personajes provenientes de otros partidos y miembros de sectores empresariales privilegiados que hoy ocupan espacios de poder dentro del movimiento.
Mientras tanto, sectores históricos de izquierda, activistas sociales y militantes de base aseguran sentirse marginados de las decisiones importantes, observando cómo el partido parece alejarse gradualmente de los principios que le dieron origen.
La molestia no es menor. En distintos grupos internos ya comienza a crecer la percepción de que Morena Puerto Vallarta atraviesa una peligrosa burocratización, donde las estructuras territoriales ya no funcionan para organizar al pueblo, sino para administrar cuotas de poder entre grupos internos.
Paradójicamente, el movimiento que nació prometiendo acabar con los privilegios políticos hoy enfrenta señalamientos de favorecer a nuevas élites partidistas. La figura del “Pueblo Sabio”, tan utilizada en el discurso obradorista, parece quedar relegada frente al avance de operadores, grupos de interés y personajes cercanos al poder económico y político.
Lo ocurrido en esta asamblea podría convertirse en una señal temprana de fracturas mayores rumbo al proceso electoral de 2027. La disputa ya no parece ser únicamente entre Morena y la oposición, sino dentro del propio partido, entre quienes aún defienden un proyecto popular de transformación y quienes han convertido al movimiento en un espacio de disputa por posiciones y candidaturas.
En Puerto Vallarta, las bases comienzan a preguntarse si Morena sigue siendo realmente el partido del pueblo… o si poco a poco terminó pareciéndose a aquello que prometió combatir.
Cristian Granados.
