Bienestar, obras y nuevas oportunidades para el Pueblo.
Más de 2.1 millones de poblanas y poblanos reciben Programas para el Bienestar, mientras el Gobierno Federal impulsa infraestructura, salud, educación, vivienda y nuevos proyectos productivos en la entidad.

Hay una frase que resume buena parte del mensaje de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo durante su visita a Puebla: “Con la Cuarta Transformación los gobiernos damos al pueblo y sobre todo damos la mano y damos el corazón”.
Desde el Centro Expositor de Puebla capital, la Presidenta destacó que actualmente 2 millones 165 mil 549 personas en el estado reciben alguno de los Programas para el Bienestar, una política que, de acuerdo con el Gobierno Federal, busca que los recursos públicos lleguen de manera directa a las familias.
La diferencia que plantea la actual administración frente al periodo neoliberal es, precisamente, la concepción del gobierno: no como una estructura distante de la gente, sino como un instrumento para garantizar derechos y generar condiciones de bienestar.

A nivel nacional, los Programas para el Bienestar se han consolidado como una de las principales políticas sociales de la Cuarta Transformación. Para el cierre de 2026, el Gobierno Federal estima llegar a 42.8 millones de derechohabientes, con una inversión social cercana a un billón de pesos.

Más de dos millones de poblanos reciben algún apoyo
En Puebla, los números muestran la amplitud de esta política.
De acuerdo con los datos presentados por la Presidenta, 667 mil personas reciben la Pensión para Adultos Mayores, mientras que 104 mil personas con discapacidad reciben su pensión.
A esto se suman 228 mil 234 estudiantes de preparatoria beneficiarios de la Beca Benito Juárez, 118 mil productores incorporados a Producción para el Bienestar, 120 mil 598 beneficiarios de Fertilizantes Gratuitos y 15 mil 140 personas de Sembrando Vida.

Y la red de apoyos continúa creciendo con programas como Pensión Mujeres Bienestar, las Becas Rita Cetina para estudiantes de secundaria, los apoyos para uniformes y útiles escolares de primaria y Salud Casa por Casa.
No se trata solamente de entregar un apoyo económico. La apuesta del Gobierno Federal es convertir estos programas en derechos sociales permanentes. De hecho, varios de ellos ya forman parte del marco constitucional, de manera que su continuidad no dependa de la voluntad de un gobierno en turno.

La transformación también se construye con obra pública
Pero el bienestar no solamente se expresa en una pensión, una beca o un fertilizante.
También se construye con carreteras, hospitales, escuelas, universidades, vivienda y servicios públicos.
En Puebla, el Gobierno Federal destacó obras como la repavimentación de calles de la capital, la construcción de la carretera Cuautla-Tlapa, que conecta la Mixteca poblana con Oaxaca y Guerrero, así como la ampliación de la carretera Amozoc-Veracruz.
También avanzan la modernización de la carretera Tulancingo-Nuevo Necaxa y de la Autopista Puebla-Acatzingo, además del saneamiento del río Atoyac, uno de los proyectos ambientales de mayor relevancia para la región.

La educación también forma parte de esta transformación.
El Gobierno Federal anunció la construcción de 18 nuevas preparatorias y un nuevo plantel de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, con capacidad aproximada para mil estudiantes en la capital poblana.
La lógica es sencilla: si el Pueblo necesita oportunidades, el Estado debe ayudar a construirlas.

Salud: más infraestructura y atención cerca de las comunidades
En materia de salud también se anunciaron proyectos importantes.
Entre ellos se encuentra la sustitución del Hospital General Regional del IMSS “Carmen Serdán”, así como la puesta en funcionamiento de las Torres de Oncología y Cardiología del Hospital de la Niñez Poblana.
Además, se anunció la construcción de 812 nuevos consultorios médicos del IMSS Bienestar.
Esta estrategia se conecta con el programa Salud Casa por Casa, mediante el cual el Gobierno Federal busca llevar atención directamente hasta los hogares de las personas adultas mayores y personas con discapacidad.
A nivel nacional, este programa ya suma millones de visitas domiciliarias realizadas por profesionales de la salud.

Campo, vivienda y comunidades indígenas también están en la agenda
La transformación de Puebla también contempla fortalecer las actividades productivas.
Entre los nuevos proyectos anunciados se encuentran una Planta Transformadora de Café y una Planta Agroindustrial para producir maíz nativo, además de la reconstrucción de carreteras afectadas por las lluvias.
En materia de vivienda, se contempla una meta de alrededor de 69 mil viviendas para el Bienestar.
La política de vivienda forma parte de una estrategia nacional que busca ampliar el acceso a vivienda y atender también a familias que enfrentan créditos difíciles de pagar. En Puebla, el Gobierno Federal ya había reportado una meta cercana a 69 mil viviendas entre Infonavit, Fovissste y Conavi.
También se contempla la reestructuración y condonación de créditos impagables para 142 mil familias, así como recursos directos para 880 comunidades indígenas y afromexicanas.
Es decir, el objetivo no es concentrar la inversión únicamente en las grandes ciudades, sino llevarla también a las comunidades que durante décadas estuvieron alejadas de las grandes obras y de las decisiones presupuestales.

Puebla mira hacia la electromovilidad
Uno de los anuncios que apunta hacia el futuro industrial del estado es el proyecto relacionado con Olinia, el vehículo eléctrico mexicano.
La Presidenta señaló que Puebla se está convirtiendo en un centro de electromovilidad y anunció que en la entidad se construirán las baterías para los vehículos Olinia.
El proyecto forma parte de la estrategia de impulsar capacidades nacionales en sectores tecnológicos y de movilidad eléctrica.
Con ello, Puebla no solamente busca participar en la industria tradicional de México, sino también colocarse dentro de las nuevas cadenas productivas relacionadas con la electromovilidad.
Un gobierno que dice estar cerca del territorio
Durante el encuentro, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, destacó la cercanía de la Presidenta con las y los poblanos y mencionó proyectos como el Plan Hídrico, el saneamiento del río Atoyac, el Astroparque, el Polo Regional de Desarrollo para el Bienestar, las nuevas universidades y el circuito carretero de la Mixteca.
Más allá de las cifras, existe un mensaje político que atraviesa todos estos proyectos: la idea de que el desarrollo debe llegar directamente a las comunidades y no quedarse únicamente en los grandes centros económicos.
Ese planteamiento forma parte de la visión que el Gobierno Federal denomina Humanismo Mexicano, basada en colocar el bienestar social como una de las responsabilidades centrales del Estado. En su Segundo Informe de Gobierno, la Presidenta reiteró que los recursos públicos deben ejercerse en beneficio de la población y vinculó esta política con el principio de “Por el bien de todos, primero los pobres”.

Del discurso a las obras
Puebla se convierte así en uno de los escenarios donde la Cuarta Transformación busca mostrar su proyecto de país: programas sociales, infraestructura, educación, salud, vivienda, campo, conectividad y nuevas industrias.
El reto, como ocurre con cualquier política pública de esta magnitud, será que cada proyecto anunciado llegue a su conclusión, que los recursos se ejerzan con transparencia y que los beneficios alcancen efectivamente a las personas para quienes fueron diseñados.
Pero la ruta planteada desde el Gobierno Federal es clara.
Un gobierno que, en palabras de la Presidenta Claudia Sheinbaum, no pretende quitarle al Pueblo, sino “dar la mano y dar el corazón”.
Y en Puebla, esa visión busca traducirse en algo muy concreto:
más bienestar, más infraestructura y más oportunidades para quienes durante mucho tiempo quedaron al margen del desarrollo.
