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Bruno Blancas prepara iniciativa para proteger Bahía de Banderas

La propuesta busca poner orden a la publicidad comercial en playas y mares y cerrar vacíos legales que hoy permiten actividades que pueden afectar el paisaje, el entorno marino y el derecho de habitantes y visitantes a disfrutar de la bahía.

Imaginar un atardecer en Puerto Vallarta es imaginar el mar, las montañas y el horizonte de la Bahía de Banderas.

Pero ¿qué pasaría si ese horizonte comenzara a llenarse de enormes pantallas publicitarias?

Esa es precisamente la discusión que llegó a la Cámara de Diputados luego de que embarcaciones equipadas con grandes pantallas comenzaron a recorrer la bahía transmitiendo publicidad comercial.

El diputado federal por el Distrito 5 de Jalisco, Bruno Blancas Mercado, anunció que trabaja en una iniciativa para fortalecer la regulación de este tipo de actividades en playas y mares, al advertir que actualmente existen vacíos normativos para regularlas en aguas nacionales.

La propuesta adquiere especial relevancia para Puerto Vallarta porque la Bahía de Banderas no es solamente un escenario turístico: es también un ecosistema, un espacio de convivencia y uno de los principales patrimonios naturales de la región.

¿De quién es el horizonte?

La pregunta puede parecer simbólica, pero detrás existe un asunto de interés público.

Una empresa puede contratar publicidad para promocionar un producto. Eso forma parte de la actividad económica. Sin embargo, cuando esa publicidad utiliza una embarcación para colocar una pantalla de grandes dimensiones frente a las playas y hacerla visible desde tierra, aparece otra pregunta:

¿Hasta dónde puede llegar el uso comercial del espacio marítimo?

La Ley de Navegación y Comercio Marítimos establece el marco federal para regular la navegación, su protección y los servicios que se prestan en las vías navegables, así como diversas actividades relacionadas con el comercio marítimo.

El planteamiento de Blancas es que ese marco debe fortalecerse para atender específicamente una modalidad publicitaria que, según el comunicado, actualmente no cuenta con reglas suficientemente claras.

Y esto es importante: la iniciativa todavía no es una nueva ley aprobada. Se trata de una propuesta legislativa que tendrá que ser presentada, discutida y, en su caso, aprobada por el Congreso.

No solamente se trata de una pantalla

Uno de los puntos más relevantes de la propuesta es que el debate no se limita a la contaminación visual.

El propio diputado señaló que existe preocupación por posibles afectaciones al entorno marino, especialmente ante la proximidad de la temporada de presencia de ballenas en la bahía. También mencionó el uso de música durante los recorridos de estas embarcaciones.

Esto coloca el tema en una dimensión ambiental.

Puerto Vallarta y la Bahía de Banderas tienen una relación estrecha con la naturaleza. Ballenas, delfines, tortugas marinas, aves y otras especies forman parte del ecosistema que, además, sostiene buena parte del atractivo turístico de la región.

Por eso, cualquier nueva actividad que pretenda desarrollarse de manera permanente en el espacio marítimo debe considerar no solamente su rentabilidad comercial, sino también sus posibles efectos sobre el entorno.

La discusión de fondo es si el desarrollo económico puede convivir con la protección ambiental y con el derecho colectivo a disfrutar de nuestros espacios naturales.

Un beneficio directo para Puerto Vallarta: reglas claras

Uno de los mayores beneficios que podría generar una regulación federal específica sería acabar con la incertidumbre.

El comunicado señala que, ante la falta de una normativa clara, se busca evitar que este tipo de actividad se multiplique y que posteriormente sean muchas más embarcaciones las que recorran la bahía con publicidad.

Esto es particularmente relevante para Puerto Vallarta.

Una pantalla puede ser solamente una pantalla.

Pero diez, veinte o cincuenta embarcaciones haciendo publicidad simultáneamente transformarían completamente el paisaje marítimo.

Por eso, regular antes de que una actividad se vuelva masiva puede ser una forma de prevención.

No se trata necesariamente de impedir toda actividad comercial en el mar, sino de establecer reglas: dónde puede realizarse, bajo qué condiciones, qué características pueden tener las estructuras, qué niveles de iluminación o sonido serían admisibles, qué medidas ambientales deben cumplirse y qué autoridad debe supervisarlas.

Esos detalles serán precisamente parte de la discusión legislativa si la iniciativa avanza.

La protección del paisaje también es protección turística

Puerto Vallarta vive en buena medida de su relación con el mar.

Miles de visitantes llegan buscando precisamente aquello que hace diferente al destino: sus playas, su bahía, sus montañas, sus atardeceres y la experiencia de estar frente a un paisaje natural.

Por ello, proteger el paisaje no significa estar en contra de la actividad económica.

Al contrario: significa proteger uno de los principales activos económicos de Puerto Vallarta.

Una industria turística sostenible necesita que aquello que atrae al visitante no termine deteriorándose por una explotación excesiva.

Si el atractivo de Puerto Vallarta es su bahía, tiene sentido discutir qué tipo de actividades comerciales pueden instalarse en ella y cuáles podrían terminar afectando precisamente aquello que hace atractivo al destino.

Un asunto que rebasa los límites municipales

Otro punto fundamental es la competencia de las autoridades.

El comunicado señala que Blancas hizo un llamado a los gobiernos municipales de Puerto Vallarta, Cabo Corrientes y Bahía de Banderas para evitar este tipo de publicidad, pero reconoce que, al tratarse de aguas nacionales, el tema corresponde principalmente al ámbito federal.

De hecho, el Ayuntamiento de Puerto Vallarta ya solicitó la intervención de autoridades federales para determinar si la embarcación cuenta con los permisos y autorizaciones correspondientes. La solicitud incluye la revisión por parte de Marina, Capitanía de Puerto y autoridades ambientales.

Esto significa que el problema no puede resolverse únicamente desde el ámbito municipal.

La Bahía de Banderas es compartida por Jalisco y Nayarit, mientras que buena parte de las facultades sobre las aguas nacionales corresponden al ámbito federal.

Por eso resulta necesaria una coordinación entre los tres niveles de gobierno.

El Pueblo también tiene derecho a disfrutar del mar

Quizá el aspecto más importante de la propuesta está en una frase contenida en el propio planteamiento del diputado: garantizar el derecho de todas las personas a no verse afectadas en el goce y disfrute de los mares y las playas.

Y aquí aparece una discusión que va más allá de una empresa o de una pantalla.

Los espacios naturales que rodean a Puerto Vallarta forman parte de un patrimonio que disfrutan habitantes, trabajadores, pescadores, prestadores de servicios y visitantes.

El mar no es solamente una plataforma para hacer negocios.

También es paisaje, ecosistema, espacio de recreación y parte de la identidad de una comunidad.

Por eso, establecer reglas para evitar una saturación publicitaria del espacio marítimo puede representar un beneficio para la calidad de vida de los vallartenses y para la conservación del patrimonio natural que sostiene al destino turístico.

Una iniciativa que abre una discusión necesaria

La propuesta de Bruno Blancas todavía tendrá que recorrer el camino legislativo y deberá ser analizada con criterios técnicos, ambientales, jurídicos y económicos.

También será importante que cualquier nueva regulación distinga entre las diferentes actividades marítimas y no genere restricciones innecesarias para quienes viven legítimamente de trabajar en el mar.

Pero hay una discusión que resulta difícil ignorar:

Si hoy permitimos que una nueva modalidad de publicidad ocupe el horizonte sin reglas claras, mañana podríamos encontrarnos con una bahía saturada de anuncios.

El objetivo, entonces, no tendría que ser solamente decidir qué hacer con una embarcación.

La oportunidad es mucho mayor:

definir qué queremos para el futuro de nuestra Bahía de Banderas.

Una bahía donde la actividad económica pueda convivir con la naturaleza, donde existan reglas claras para todos y donde el desarrollo turístico no termine destruyendo aquello que hace de Puerto Vallarta un lugar único.

Porque el horizonte también es patrimonio.

Y el mar, antes que ser un espacio para vendernos algo, es parte de lo que somos.

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