Sheinbaum Propone Coordinación Mientras Jalisco Busca Financiamiento
La crisis hídrica en la Zona Metropolitana de Guadalajara abre un debate sobre el rumbo que debe tomar la inversión pública: ¿más endeudamiento o mayor coordinación entre los distintos niveles de gobierno?
La escasez de agua que en las últimas semanas ha afectado a miles de familias de la Zona Metropolitana de Guadalajara volvió a colocar sobre la mesa uno de los desafíos históricos de Jalisco: garantizar el acceso al agua potable para una población en constante crecimiento.
Colonias enteras han enfrentado el agua contaminada en el suministro, mientras el descontento ciudadano ha puesto bajo presión a las autoridades estatales responsables de la infraestructura hidráulica.
En medio de este panorama, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, ha planteado la necesidad de contratar deuda pública para impulsar proyectos que fortalezcan el sistema de abastecimiento de agua.
Sin embargo, desde el Gobierno de México la visión es distinta.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha señalado que antes de recurrir al endeudamiento resulta indispensable fortalecer la coordinación institucional entre la Federación, el estado y los municipios, con el objetivo de construir soluciones técnicas, financieras y de largo plazo que permitan atender la emergencia sin trasladar mayores compromisos económicos a las futuras generaciones.
La postura presidencial parte de una idea sencilla: los grandes problemas nacionales requieren la participación de todos los órdenes de gobierno.

El abastecimiento de agua no depende únicamente de construir nueva infraestructura. También exige modernizar redes de distribución, reducir fugas, sanear cuerpos de agua, mejorar la administración de los organismos operadores y planificar el crecimiento urbano con criterios de sustentabilidad.
Durante los últimos años, el Gobierno Federal ha impulsado una política de inversión en infraestructura hidráulica acompañada de esquemas de coordinación con estados y municipios, buscando que los recursos públicos generen beneficios duraderos y una administración más eficiente del agua.
En contraste, diversos especialistas han señalado que el endeudamiento puede convertirse en una herramienta útil únicamente cuando existe una planeación sólida, proyectos técnicamente sustentados y mecanismos transparentes para garantizar que los recursos realmente resuelvan el problema que les dio origen.

La experiencia de distintos estados del país demuestra que contratar deuda, por sí sola, no garantiza mejores servicios públicos si no va acompañada de una gestión eficiente y de una adecuada rendición de cuentas.
Para miles de familias tapatías, el debate político tiene una prioridad muy clara: abrir la llave y encontrar agua.
Más allá de las diferencias sobre el mecanismo de financiamiento, la ciudadanía espera respuestas rápidas y soluciones permanentes que eviten que los cortes en el suministro vuelvan a repetirse durante las temporadas de mayor demanda.
La propuesta de coordinación impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum busca precisamente construir acuerdos entre instituciones, sumar capacidades técnicas y financieras, y aprovechar los recursos públicos disponibles antes de recurrir a nuevas obligaciones crediticias.

El reto es enorme. Jalisco enfrenta un crecimiento urbano acelerado, infraestructura hidráulica con décadas de antigüedad y los efectos cada vez más visibles del cambio climático, factores que obligan a pensar en políticas de Estado y no únicamente en respuestas de corto plazo.
Porque el agua no debería convertirse en motivo de confrontación política ni en argumento para profundizar el endeudamiento público. El acceso al agua es un derecho humano reconocido por la Constitución y garantizarlo exige responsabilidad, planeación y una coordinación efectiva entre todas las autoridades.
Al final, lo que está en juego no son únicamente tuberías, presas o presupuestos. Lo que está en juego es la calidad de vida de millones de jaliscienses que esperan que el agua llegue primero a sus hogares y que las soluciones lleguen antes que las disputas políticas.
